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Cuando la segregación social es una institución y el ciudadano que nutre los pilares del Estado se transforma en una amenaza para el Estado, entonces la poesía es un instrumento de lucha y liberación, donde no es posible ser poeta de otra manera.



Sobre los presos políticos turcos


Respetables, amigos, compaņeros y camaradas,
los 84 poetas americanos firmantes, declaramos:

La Editorial Poetas Antiimperialistas de América, los poetas del continente americano en nuestra responsabilidad histórica de poetas hemos podido observar grandes hazaņas que realizan los pueblos para lograr su liberación y hoy, ante el pueblo turco y la defensa de su cultura, nos inclinamos para saludar su ejemplo y por transformase en modelo de resistencia y valentía.

Somos los hijos de Sandino, del Che, de Salvador Allende; somos la sangre indómita de los pueblos originarios de América y antes ustedes, hoy ponemos nuestra conciencia de hermandad, nuestras voces que también son las voces de las brigadas Turcas, de las brigadas heroicas de una Turquía que no se rinde y que será libre.

Las cárceles de Turquía son un amargo testimonio de las atrocidades que se cometen en la nación hermana, donde el verdugo desesperado por ser europeo o occidental azota contra la cultura de un pueblo heroico, el que se ha puesto de pie y lucha bajo las mas cruenta opresión que sólo un dictador demente como Pinochet puede ejecutar, allí donde los seres libres de la tierra insisten en soņar con la libertad y en concordancia con esos sueņos trabajan para alcanzar la plena liberación.

Y aunque caiga derrotado sobre mi sombra,
empujado por el hambre del metal
o el cansancio de la célula,
volveré a despertar, Turquía,
en el canto de otras multitudes
y danzaré como un desafío
sobre el pecho de una nueva patria.

La esclavitud ha cambiado de nombre. El costo de mantener a un esclavo implica alimentarlo, darle techo, medicina y vestirlo. Es una gran responsabilidad y es por eso que lo liberaron y ahora, a ese mismo esclavo le dan un par de monedas y tiene que ver como sobrevivir en una sociedad donde está obligado a sobrevivir bajo la ley de la oferta y la demanda. Ahora el nuevo modelo de esclavitud se llama neoliberalismo, el que nos aprisiona a todos.

Hoy, como intelectuales y creadores, como militantes, como trabajadores de la cultura afirmamos nuestra responsabilidad con la lucha del pueblo turco, la hacemos nuestra y desde los territorios indómitos de América abrazamos la resistencia de Turquía y sus sueņos de justicia y de esperanza.

Cualesquiera que sean los instrumentos legales que esgrima el estado turco, serán instrumentos legales dictados a espaldas de la justicia y con el objetivo de defender los intereses del poder y el hurto. Hay que cansarse de esta ignominia. Hay de dejar de jugar el juego de estos bandidos neoliberales y ahora, también civilistas. Hay que polarizarse. En ellos prevalece el instinto de crueldad: nociones de crimen oprobioso que carece de básico instinto de compasión y donde no escatiman esfuerzos en someter al rigor del crimen a los luchadores por la paz.

Allí, el capitalismo no permitirán la existencia de un Estado libre, mientras éste no sea pro-capitalista, neoliberal y adopte el carácter laico de las culturas occidentales, es decir, la existencia de una Turquía, bajo los ojos del imperialismo, tendrá que ser una negación de su propia existencia cultural y política.

Somos lo poetas de todas las naciones de América continental, unidos frente a la lucha del pueblo turco, y aquí, ante ustedes expresamos nuestro reconocimiento a la hermandad, para cantar junto juntos a las voces del grupo Yorum, para cantar con los heroicos combatiente, hijos de Nazim Hikmet.

Nosotros ya lo hemos dicho, lo decimos y lo seguiremos diciendo: Exigimos la libertad incondicional de todas las mujeres y hombres revolucionarios desde las cárceles de Turquía. No pedimos otra cosa sino aquello que nos es justo. La libertad incondicional y castigo a los culpables de los crímenes cometidos contra el pueblo turco. ?Por la razón o por la fuerza?.

Es así como hoy vemos, desde las tierras de América las cárceles de Turquía, donde una marea de seres humanos es castigada por invocar el derecho a soņar con una nación independiente, libre de ingerencias extranjeras y libres para elegir el camino adecuado a sus necesidades culturales y políticas. Desde América vemos a un pueblo turco que dignifica nuestras luchas con su combativo ejemplo y valentía.

Cuando la segregación social es una institución y el ciudadano que nutre los pilares del Estado se transforma en una amenaza para el Estado, entonces la poesía es un instrumento de lucha y liberación, donde no es posible ser poeta de otra manera.

Unidos, sólo unidos venceremos y desde la América indómita, abrazados al pueblo turco, nos sumamos a la lucha.



Fuente: Publicado en Indymedia Ecuador con motivo del 17 de abril, día mundial de los presos políticos